Nuestra historia

En el a√Īo 2015 fue creada la RED LATINOAMERICANA CARDENAL VAN THUAN PARA LA DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA. Fueron sus instituciones co-fundadoras la Universidad Juan Pablo II (San Jos√© - Costa Rica), la Universidad Popular Aut√≥noma del Estado de Puebla (Puebla - M√©xico) y el Centro de Investigaciones de √Čtica Social de la Fundaci√≥n Aletheia (Buenos Aires - Argentina); desde su fundaci√≥n dicha RED cuenta con el Patrocinio del OBSERVATORIO INTERNACIONAL CARDENAL VAN THUAN PARA LA DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA (Verona - Italia).

Su creación responde a la imperiosa necesidad de formar líderes políticos y sociales a través del estudio, profundización y difusión de la Doctrina Social de la Iglesia, para que sus principios y orientaciones se hagan realidad en todos los ámbitos del obrar humano (familiar, social, político, económico, cultural, científico y educativo) a efectos de lograr un desarrollo sustentable que abarque a todo el hombre y a todos los hombres.

A dicha RED podrán sumarse todas aquellas instituciones académicas, organizaciones de la sociedad civil, organizaciones profesionales y educativas, empresarias y sindicales, dispuestas a promover eficazmente un auténtico desarrollo regional fundado en los principios y valores de la ética social cristiana.

"Hoy, m√°s que nunca, es necesario que sean numerosos los cristianos que emprenden el camino del servicio al bien com√ļn, profundizando, en particular, la doctrina social de la Iglesia" (Papa Benedicto XVI, a los Obispos de la Conferencia Episcopal Francesa, Diciembre 2012).

"Es necesaria una obra de sensibilizaci√≥n y de formaci√≥n, a fin de que los fieles laicos, en cualquier condici√≥n, y especialmente quienes se comprometen en el √°mbito pol√≠tico, sepan pensar seg√ļn el Evangelio y la Doctrina Social de la Iglesia y obrar coherentemente, dialogando y colaborando con quienes, con sinceridad y honestidad intelectual, comparten, si no es la fe, al menos una visi√≥n similar del hombre y de la sociedad y sus consecuencias √©ticas." (Papa Francisco, a los miembros del Instituto Dignitatis Humanae, Diciembre 2013).